Me despido con un lapicero negro y un montón de palabras.
Si solo te digo adiós es porque es lo último y lo único que puedo pronunciar.
Lo demás dejémoslo a las libretas, a las hojas en blanco.
Lo demás se me queda atascado como en tráfico de gran ciudad,
como en fila de baño público.
Me duele no poder ser de esos que da grandes discursos.
Los discursos solo los puedo dar escritos, en forma de alfabeto.
No hay espacio para nada más.
No hay aire en la garganta.
Me despido con el contacto físico o con una mirada,
con los mocos cayendo arriba de mis labios.
Podría comérmelos y sentir el sabor de este momento.
Yo no hay más desde aquí
solo la distancia,
solo lo imposible,
solo la terquedad de los planes.
Nada nos va a salir bien.
Lo único que nos queda ya es esta despedida.
Hagámosla bien.
Como si fuera la última vez que le decís adiós a alguien.
Pronuncia esas dos sílabas con intensidad.
Tu tren,
tu avión,
tu autobus ya se va.
Estas son las últimas palabras que vas a escuchar de mi boca.
A todo lo demás le va a faltar el olor,
el sabor, la temperatura de este momento.
Todo lo demás va a ser plano como el papel: inconexo como los párrafos: incompleto como las letras.
Elija su Puño
- Monsieur Célibataire (12)
- Puño de Babosadas (79)
- Puño de Cursilerías (32)
- Puño de R.E.M. (12)
- Puño de hombres (36)
- Puño de viajes (22)
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miércoles, 9 de noviembre de 2011
Penúltimo
Solo las nubes estaban en las ventanas del bote cuando regresábamos a Copacabana. Las cosas en los viajes duran poco, me dijiste, con una gran sonrisa. Tenías razón. Aquí tan arriba todo pasa más de prisa. Nos bajamos y tomamos un par de fotos del lago. Luego arriba y otra vez ver pasar todo a velocidad acelerada. Lo de nosotros ya no era un simulacro, de verdad estaba pasando.
-Mañana me voy a Perú y vos a Argentina. Van a pasar meses hasta que nos volvamos a ver.
Mi primer impulso fue cogerte ahí mismo frente a toda esa gente. Sin lubricante. Mi erección estaba debajo de mi mochila y una de mis manos estaba en tus pies. Creías que todo pasaba por una razón. Que el encontrarnos en esa isla en el medio de la nada (solo dos burros, vos y yo) era una señal. Una señal de qué, todavía no sabías. Decías que lo ibas a saber una vez el bote tocara puerto.
Quisiste detenerlo. Quisiste que se detuviera ahí, en medio del lago, y aguantar la tormenta y luego hundirnos. Alternativa similar a regresar a tu casa.
Te tranquilicé con una canción que sabía que te gustaría. Te puse los audífonos a volumen bajo y te vi tararear. Cerré mis ojos y comencé a dormir, y el bote todavía tenía un rato para llegar. Al estar ahí buscaríamos un lugar barato para dormir, con dos camas para disimular.
Probablemente nos daría pena y cogeríamos en el suelo, por el ruido. El desayuno sería un café y las galletas que compramos ayer. Nos despediríamos en la calle, a tiempo para tu bus.
Me despertó el olor de la playa de Copacabana, a heces y gente. La canción en mis oídos.
-Llegamos.
En mi boca un bostezo y en la tuya una sonrisa de despedida.
-Mañana me voy a Perú y vos a Argentina. Van a pasar meses hasta que nos volvamos a ver.
Mi primer impulso fue cogerte ahí mismo frente a toda esa gente. Sin lubricante. Mi erección estaba debajo de mi mochila y una de mis manos estaba en tus pies. Creías que todo pasaba por una razón. Que el encontrarnos en esa isla en el medio de la nada (solo dos burros, vos y yo) era una señal. Una señal de qué, todavía no sabías. Decías que lo ibas a saber una vez el bote tocara puerto.
Quisiste detenerlo. Quisiste que se detuviera ahí, en medio del lago, y aguantar la tormenta y luego hundirnos. Alternativa similar a regresar a tu casa.
Te tranquilicé con una canción que sabía que te gustaría. Te puse los audífonos a volumen bajo y te vi tararear. Cerré mis ojos y comencé a dormir, y el bote todavía tenía un rato para llegar. Al estar ahí buscaríamos un lugar barato para dormir, con dos camas para disimular.
Probablemente nos daría pena y cogeríamos en el suelo, por el ruido. El desayuno sería un café y las galletas que compramos ayer. Nos despediríamos en la calle, a tiempo para tu bus.
Me despertó el olor de la playa de Copacabana, a heces y gente. La canción en mis oídos.
-Llegamos.
En mi boca un bostezo y en la tuya una sonrisa de despedida.
Los textos del lago (Antepenúltimo)
No hay tiempo para fotografías. No hay espacio para nuestras caras.
Mirá hacia abajo y memorizá el lago. Es todo lo que te queda.
Pronto vas a estar de vuelta.
Pronto en tu cama si nada que ver. El lago más cercano está lleno de llantas y muertos.
No hay tiempo para escribir postales.
No hay tiempo para contratar guías.
Seguí el olfato de tu nariz hacia el olor de la caca y el meado de los burros y las llamas y las ovejas.
Pronto eso te lleva a la cima y la cima al camino y el camino al pueblo y el pueblo a las escaleras
y las escaleras al puerto
y el puerto al bote
y el bote a rebotar en el lago
y el lago a la ciudad
y la ciudad al autobús y pronto,
el autobús lejos de aquí.
No hay tiempo para escribir.
Espero recordés lo que querés decir.
El lago va a estar aquí para siempre pero vos no.
Llevate en tu mente todo lo que podás. Es lo único que te queda, la única posibilidad.
Estos lugares están demasiado lejos para ser tuyos.
Vos ya tenés algo que te pertenece. Y cada segundo te acercás más a él.
No hay tiempo para detenerse.
El único camino es seguir caminando.
Decile adiós a lo que nunca vas a volver a ver.
TODO esto hace ratos se despidió de vos.
Mirá hacia abajo y memorizá el lago. Es todo lo que te queda.
Pronto vas a estar de vuelta.
Pronto en tu cama si nada que ver. El lago más cercano está lleno de llantas y muertos.
No hay tiempo para escribir postales.
No hay tiempo para contratar guías.
Seguí el olfato de tu nariz hacia el olor de la caca y el meado de los burros y las llamas y las ovejas.
Pronto eso te lleva a la cima y la cima al camino y el camino al pueblo y el pueblo a las escaleras
y las escaleras al puerto
y el puerto al bote
y el bote a rebotar en el lago
y el lago a la ciudad
y la ciudad al autobús y pronto,
el autobús lejos de aquí.
No hay tiempo para escribir.
Espero recordés lo que querés decir.
El lago va a estar aquí para siempre pero vos no.
Llevate en tu mente todo lo que podás. Es lo único que te queda, la única posibilidad.
Estos lugares están demasiado lejos para ser tuyos.
Vos ya tenés algo que te pertenece. Y cada segundo te acercás más a él.
No hay tiempo para detenerse.
El único camino es seguir caminando.
Decile adiós a lo que nunca vas a volver a ver.
TODO esto hace ratos se despidió de vos.
Divina Bolivia
Cuánta casa sin terminar. Cuánta cosa sin terminar. "Aquí en Bolivia tienen la costumbre de dejar las cosas a medias". O se les acaba el dinero o se les acaban las ganas.
Bolivia, Divina Bolivia, a tu boca le faltan dientes, a tus bombillos luz, a tus piernas les faltan dedos, a tus pulmones les falta oxígeno.
Claramente no estás pensando con claridad.
Sos el país del incompleto.
Estás a medias, como proyecto, pero la gente está huyendo. O sos demasiada alta o sos demasiado baja, demasiado frío o demasiado calor. Tus extremos lo dejan a uno tibio.
Te veo y veo el conflicto. Te dan ganas de separarte pero te distraés con amenazas o cerveza. Te da por protestar pero las palabras se te traban porque ya se te acabó el aire.
A un país como vos hay que conocerlo para juzgarlo. Y te juzgo. Porque te parecés un montón a mí.
Lleno de ideas, pero sin energías para terminarlas. Adicto empedernido, inconforme conforme. Hay muchos como nosotros, Bolivia, y el mundo se deshace de ellos como de un estornudo.
A tus caminos les faltan piedras. A tus banderas le sobran colores. A tu música instrumentos.
Tomemos juntos, Bolivia, Divina Bolivia, y olvidémonos de los que nos falta, de lo que nos sobra. Caigámonos juntos al mediodía en las aceras de tus ciudades empinadas y ronquemos con dificultad con nuestras narices atascadas con mocos y hojas de coca.
Nos hace falta mucho, Bolivia, Divina Bolivia, pero lo bueno es que seguimos. Por ahora este reino del incompleto bastará. Por el momento no necesitamos lujo ni camas ni baños ni papel higiénico. Nos limpiamos con nuestras manos y olemos nuestras manos y nuestras manos huelen a alma antigua y destrozada. De nuestra tierra o seca o húmeda vamos a sacar lo que necesitamos. Eso ajustará por el momento. Ese poco es bastante para nosotros.
Bolivia, Divina Bolivia, a tu boca le faltan dientes, a tus bombillos luz, a tus piernas les faltan dedos, a tus pulmones les falta oxígeno.
Claramente no estás pensando con claridad.
Sos el país del incompleto.
Estás a medias, como proyecto, pero la gente está huyendo. O sos demasiada alta o sos demasiado baja, demasiado frío o demasiado calor. Tus extremos lo dejan a uno tibio.
Te veo y veo el conflicto. Te dan ganas de separarte pero te distraés con amenazas o cerveza. Te da por protestar pero las palabras se te traban porque ya se te acabó el aire.
A un país como vos hay que conocerlo para juzgarlo. Y te juzgo. Porque te parecés un montón a mí.
Lleno de ideas, pero sin energías para terminarlas. Adicto empedernido, inconforme conforme. Hay muchos como nosotros, Bolivia, y el mundo se deshace de ellos como de un estornudo.
A tus caminos les faltan piedras. A tus banderas le sobran colores. A tu música instrumentos.
Tomemos juntos, Bolivia, Divina Bolivia, y olvidémonos de los que nos falta, de lo que nos sobra. Caigámonos juntos al mediodía en las aceras de tus ciudades empinadas y ronquemos con dificultad con nuestras narices atascadas con mocos y hojas de coca.
Nos hace falta mucho, Bolivia, Divina Bolivia, pero lo bueno es que seguimos. Por ahora este reino del incompleto bastará. Por el momento no necesitamos lujo ni camas ni baños ni papel higiénico. Nos limpiamos con nuestras manos y olemos nuestras manos y nuestras manos huelen a alma antigua y destrozada. De nuestra tierra o seca o húmeda vamos a sacar lo que necesitamos. Eso ajustará por el momento. Ese poco es bastante para nosotros.
Tu pasaporte
Aclaremos algo. Qué significa tu boca sobre la mía. Porque sinceramente ya llevo más de 10 años de sexo en sexo sin lograr nada.
Esto de coger con uno y con otro perdió la gracia hace ratos.
Así que delineame tu plan de acción. Lo que querés conmigo. Nos conocimos borrachos, ya se, es la culpa del vicio. Pero el alcohol te da claridad de acción y pensamiento.
Así que pongámonos borrachos, y digamos la verdad.
No me siento nada seguro. Quiero la estabilidad de la incertidumbre. Quiero sentir que me falta oxígeno. Quiero estar en una situación en la que mis clásicas historias no funcionen. Quiero cocinar desnudo con vos. Acabarme la botella de vino y dormirme en tus pies. Quiero conocer tus olores y malolores. Memorizar el camino que de tu espalda lleva al espacio calvo de tu cabeza.
Quiero los sellos de tu pasaporte. Es más, quiero tu pasaporte. Lo guardo bajo llave para que no te vayás, y si te vas, que te vayás conmigo.
Quiero el calendario de tus días y tus años. Quiero sincronizar nuestros gustos musicales. Quiero que bailemos canciones que nadie baila, en ropa de ayer, porque nos hemos quedado atascados.
Así que decime. Deletreame las cosas. No hay aviones ni barcos ni autobuses que te alejen de aquí.
Te tengo enfrente y vos me tenés enfrente a mí.
¿Qué vas a hacer?
Esto de coger con uno y con otro perdió la gracia hace ratos.
Así que delineame tu plan de acción. Lo que querés conmigo. Nos conocimos borrachos, ya se, es la culpa del vicio. Pero el alcohol te da claridad de acción y pensamiento.
Así que pongámonos borrachos, y digamos la verdad.
No me siento nada seguro. Quiero la estabilidad de la incertidumbre. Quiero sentir que me falta oxígeno. Quiero estar en una situación en la que mis clásicas historias no funcionen. Quiero cocinar desnudo con vos. Acabarme la botella de vino y dormirme en tus pies. Quiero conocer tus olores y malolores. Memorizar el camino que de tu espalda lleva al espacio calvo de tu cabeza.
Quiero los sellos de tu pasaporte. Es más, quiero tu pasaporte. Lo guardo bajo llave para que no te vayás, y si te vas, que te vayás conmigo.
Quiero el calendario de tus días y tus años. Quiero sincronizar nuestros gustos musicales. Quiero que bailemos canciones que nadie baila, en ropa de ayer, porque nos hemos quedado atascados.
Así que decime. Deletreame las cosas. No hay aviones ni barcos ni autobuses que te alejen de aquí.
Te tengo enfrente y vos me tenés enfrente a mí.
¿Qué vas a hacer?
Guía
Hoy es un buen día para caminar.
El sol brilla fuerte y las tiendas en el camino están abiertas.
Te encontrás con personas que te cuentan historias de sus perros y sus gallinas.
No hay forma de callarles la boca una vez soltaron la lengua.
Un educado, "bueno, es mejor que sigamos" va a ser suficiente para que se callen.
Luego seguir tranquilos hasta encontrar al otro granjero, a la otra lavandera.
Pero siempre seguirá lo mismo. Las mismas palabras para que se callen.
Estas calles son muy tranquilas. Sigan las rutas señaladas y así, fácil, van a llegar a Santa Ana.
Allá pregunten por la Posada del Turista. Solo hay una. No se van a perder.
Está a dos cuadras de la catedral.
Van a despertar con el olor a café de las faldas del volcán y con el pan horneado en la casa de a la par.
Caminatas en los alrededores serán posibles y tomarán fotografías a las vacas, a las cabras y van a almorzar o cusuco o sopa de gallina o pelibuey.
El Salvador les ofrece tanto. Tranquilidad y amabilidad.
Dígale a sus amigos. Por lo pronto, buen viaje. Y como decimos aquí, que Dios me los bendiga.
El sol brilla fuerte y las tiendas en el camino están abiertas.
Te encontrás con personas que te cuentan historias de sus perros y sus gallinas.
No hay forma de callarles la boca una vez soltaron la lengua.
Un educado, "bueno, es mejor que sigamos" va a ser suficiente para que se callen.
Luego seguir tranquilos hasta encontrar al otro granjero, a la otra lavandera.
Pero siempre seguirá lo mismo. Las mismas palabras para que se callen.
Estas calles son muy tranquilas. Sigan las rutas señaladas y así, fácil, van a llegar a Santa Ana.
Allá pregunten por la Posada del Turista. Solo hay una. No se van a perder.
Está a dos cuadras de la catedral.
Van a despertar con el olor a café de las faldas del volcán y con el pan horneado en la casa de a la par.
Caminatas en los alrededores serán posibles y tomarán fotografías a las vacas, a las cabras y van a almorzar o cusuco o sopa de gallina o pelibuey.
El Salvador les ofrece tanto. Tranquilidad y amabilidad.
Dígale a sus amigos. Por lo pronto, buen viaje. Y como decimos aquí, que Dios me los bendiga.
Discurso
Hemos comenzado ya la revelación de los secretos. Hemos ya dicho los pasos que seguirá el mundo hasta que llegue el día. Hemos entregado ya calendarios con fechas señaladas. ¿Ha usted completado sus oraciones, sus mensajes? ¿Ha usted definido sus ángeles, sus guías? En la página 47 de su folleto encontrará detalles pertinentes.
Hemos repartido ya los vestidos y las camisas que debemos usar. Hemos ya establecido reglas de comportamiento para los últimos días.
¡Cuándo día hermoso tendremos!
El sol brillante se alternará con nubes que cubrirán el cielo con un gruis dramático, propio para estos procedimientos.
Él, como nosotros, tiene todo preparado.
Sus ángeles han iniciado ya papeleos, formularios. Todo será ordenado y metódico. Con lapiceros llenos de tinta de la verdad tendremos que responder todas las preguntas.
Hemos ya, la mayoría, terminado los cursos de preparación para esta difícil tarea. Hemos ya por meses practicado discursos y palabras pertinentes. Estos no son momentos para fallar.
Esta es la gran prueba de nuestras vidas. Nuestras almas cuentan con nosotros.
Hemos ya comenzado los pasos necesarios, aquellos que se apeguen a los planes de pago, fechas de entregas de bienes y tengan sus formularios completos no tendrán ningún problema.
En los planes de Dios no hay espacio para los errores.
Hemos ya establecido esas y muchas otras verdades.
Hemos de trascender juntos. Solo es cuestión de tiempo. Ustedes tienen sus calendarios, los tiempos de Dios son exactos e inequívocos.
Hemos nosotros de estar listos para este reto. Tenemos todo lo necesario.
Dios no permitirá que nos equivoquemos.
Hemos repartido ya los vestidos y las camisas que debemos usar. Hemos ya establecido reglas de comportamiento para los últimos días.
¡Cuándo día hermoso tendremos!
El sol brillante se alternará con nubes que cubrirán el cielo con un gruis dramático, propio para estos procedimientos.
Él, como nosotros, tiene todo preparado.
Sus ángeles han iniciado ya papeleos, formularios. Todo será ordenado y metódico. Con lapiceros llenos de tinta de la verdad tendremos que responder todas las preguntas.
Hemos ya, la mayoría, terminado los cursos de preparación para esta difícil tarea. Hemos ya por meses practicado discursos y palabras pertinentes. Estos no son momentos para fallar.
Esta es la gran prueba de nuestras vidas. Nuestras almas cuentan con nosotros.
Hemos ya comenzado los pasos necesarios, aquellos que se apeguen a los planes de pago, fechas de entregas de bienes y tengan sus formularios completos no tendrán ningún problema.
En los planes de Dios no hay espacio para los errores.
Hemos ya establecido esas y muchas otras verdades.
Hemos de trascender juntos. Solo es cuestión de tiempo. Ustedes tienen sus calendarios, los tiempos de Dios son exactos e inequívocos.
Hemos nosotros de estar listos para este reto. Tenemos todo lo necesario.
Dios no permitirá que nos equivoquemos.
Los textos del lago
(xii)
Sí, ahora lo entiendo. Todo fue un truco para traerme a este momento, en este lugar, con este sol.
Un niño llora a gritos. Yo no puedo evitarlo. Me pongo a llorar también. A ese niño lo han traído aquí. A mí también. Me trajeron autobuses, barcos, guías que esperan propinas en dólares.
Su llanto y el mío son llantos parecidos. Son llantos que vienen del capricho. Si pudiera, yo también gritara. Pero soy adulto y tengo que llorar en silencio, como para que nadie se de cuenta.
En mi llanto se acumulan los llantos del nacimiento, de los primeros golpes, de los funerales de los abuelos, de los del papá, de los de las tareas hasta la madrugada, los de las fiebres y las neumonías, los de la duda y el viaje, los de las despedidas y bienvenidas, los que ocurren sin razón, sin motivo claro y mejor ni buscarlos.
Solo seguís llorando, al unísono pero más silencioso que el niño, mocoseando, limpiándote con la manga de tu suéter y esperando a que este niño nunca de llorar, porque vos ya le empezaste a agarrar el gusto, vos ya estás aprendiendo a llorar.
Sí, ahora lo entiendo. Todo fue un truco para traerme a este momento, en este lugar, con este sol.
Un niño llora a gritos. Yo no puedo evitarlo. Me pongo a llorar también. A ese niño lo han traído aquí. A mí también. Me trajeron autobuses, barcos, guías que esperan propinas en dólares.
Su llanto y el mío son llantos parecidos. Son llantos que vienen del capricho. Si pudiera, yo también gritara. Pero soy adulto y tengo que llorar en silencio, como para que nadie se de cuenta.
En mi llanto se acumulan los llantos del nacimiento, de los primeros golpes, de los funerales de los abuelos, de los del papá, de los de las tareas hasta la madrugada, los de las fiebres y las neumonías, los de la duda y el viaje, los de las despedidas y bienvenidas, los que ocurren sin razón, sin motivo claro y mejor ni buscarlos.
Solo seguís llorando, al unísono pero más silencioso que el niño, mocoseando, limpiándote con la manga de tu suéter y esperando a que este niño nunca de llorar, porque vos ya le empezaste a agarrar el gusto, vos ya estás aprendiendo a llorar.
Lago vacío
El lago está tranquilo, oscuro, hace unas horas el sol rebotaba de él como fuegos artificiales.
Imagino que así empiezan un montón de historias de terror, puntuadas por los ladridos de un par de perros y los pasos cacófonos de los burros siendo guiados de nuevo a los establos por sus dueños.
La gente de esta isla está quemada por el sol. Se mueven con desteridad, descalzos y ambiciosos por las piedras de los caminos.
Jamás se deslizan pero yo sí.
El fuego del caldo de quinua los mantiene calientes. Sus cuerpos están endurecidos por el frío, su piel tiene la textura del cuero, el sabor de la trucha.
Están tan cerca del cielo que poco les importa si algún día lo conocen.
Bañados de misticismo, pero cansados de los extranjeros que vienen a querer capturar en unos días lo que a ellos les costó años. No se trata de contratar un tour y conocer de frente a la Pachamama.
Están cansados, casados, asoleados siempre en su idioma. De sus bocas salen discursos memorizados, falsas memorias y leyendas mercadeables para los turistas que se empapan de bloqueador solar e insultan su idioma con intentos vergonzosos.
Dan ganas de salir corriendo. De abandonar la isla para siempre y dejársela a ellos. Que construyan su parque temático, con pizzerías, botes programados y rótulos en inglés.
Su idioma y su herencia no merecen esto. El lago se contaminó. El lago se convirtió en deshonra y artificialidad.
Lo sagrado ahora es comercial.
Por eso hoy la noche está oscura y silenciosa.
A estas tierras, a esta profundidad, ya no le queda nada que decir. La Pachamama salió del agua. Caminó sobre ella y llegó al mar.
El lago está vacío.
Imagino que así empiezan un montón de historias de terror, puntuadas por los ladridos de un par de perros y los pasos cacófonos de los burros siendo guiados de nuevo a los establos por sus dueños.
La gente de esta isla está quemada por el sol. Se mueven con desteridad, descalzos y ambiciosos por las piedras de los caminos.
Jamás se deslizan pero yo sí.
El fuego del caldo de quinua los mantiene calientes. Sus cuerpos están endurecidos por el frío, su piel tiene la textura del cuero, el sabor de la trucha.
Están tan cerca del cielo que poco les importa si algún día lo conocen.
Bañados de misticismo, pero cansados de los extranjeros que vienen a querer capturar en unos días lo que a ellos les costó años. No se trata de contratar un tour y conocer de frente a la Pachamama.
Están cansados, casados, asoleados siempre en su idioma. De sus bocas salen discursos memorizados, falsas memorias y leyendas mercadeables para los turistas que se empapan de bloqueador solar e insultan su idioma con intentos vergonzosos.
Dan ganas de salir corriendo. De abandonar la isla para siempre y dejársela a ellos. Que construyan su parque temático, con pizzerías, botes programados y rótulos en inglés.
Su idioma y su herencia no merecen esto. El lago se contaminó. El lago se convirtió en deshonra y artificialidad.
Lo sagrado ahora es comercial.
Por eso hoy la noche está oscura y silenciosa.
A estas tierras, a esta profundidad, ya no le queda nada que decir. La Pachamama salió del agua. Caminó sobre ella y llegó al mar.
El lago está vacío.
La libreta con Restoration
Estaba sentado al lado del colegio. Una vez más llegaban tarde a traerlo.
-Mamá, voy a salir temprano.
Ajá, le dijo, oyéndolo y no oyéndolo, más pendiente del agua hirviendo que de él.
Sentado así, se ponía a pensar. Y como a esa edad los pensamientos son sueños, se le hacía borrosa la mente y en su mente era:
cantante y actor,
productor de televisión,
ganador de premios de la Academia
organizador de eventos culturales
escritor consumado
dibujaba en sus cuadernos las portadas de sus álbumes, de sus libros,
bosquejaba su biografía de Wikipedia y su obituario.
En estas tardes con vientos de noviembre, casi al final de las clases, llenaba las libretas y le sonreía a las letras que quizás eran tontas pero eran suyas.
Un día en una trabazón uno de sus hermanos encontró la libreta y le hizo burla todo el camino.
Llorando, llegó a la casa y la guardó debajo de la almohada.
-Mamá, se acuerda de aquella libreta que yo andaba siempre...
-Sí, me acuerdo, le responde, sin oírlo y oyéndolo, más pendiente del concurso que de él.
Intenta, pero no puede, recordar las primeras palabras de su obituario.
-Mamá, voy a salir temprano.
Ajá, le dijo, oyéndolo y no oyéndolo, más pendiente del agua hirviendo que de él.
Sentado así, se ponía a pensar. Y como a esa edad los pensamientos son sueños, se le hacía borrosa la mente y en su mente era:
cantante y actor,
productor de televisión,
ganador de premios de la Academia
organizador de eventos culturales
escritor consumado
dibujaba en sus cuadernos las portadas de sus álbumes, de sus libros,
bosquejaba su biografía de Wikipedia y su obituario.
En estas tardes con vientos de noviembre, casi al final de las clases, llenaba las libretas y le sonreía a las letras que quizás eran tontas pero eran suyas.
Un día en una trabazón uno de sus hermanos encontró la libreta y le hizo burla todo el camino.
Llorando, llegó a la casa y la guardó debajo de la almohada.
-Mamá, se acuerda de aquella libreta que yo andaba siempre...
-Sí, me acuerdo, le responde, sin oírlo y oyéndolo, más pendiente del concurso que de él.
Intenta, pero no puede, recordar las primeras palabras de su obituario.
El Alto y El Alto
En Opico también tenemos un lugar al que le decimos El Alto. Hay una cancha de fútbol y una escuela cristiana, la casa de la Ña Olivia (que es cocinera en la capital) y la casa de aquella señora que explotó por gorda.
Era tan gorda, mamá, que explotó.
Explotó por dentro y de las orejas le rebalsó grasa y bilis.
Los niños agarraron sus intestinos (repartidos en el jardín) y con ellos hicieron salta cuerdas para jugar un rato. En la cara les rebotaba sangre y se morían de la risa.
No me caían bien los niños de mi pueblo. A todos los ahorcaría con los intestinos sangrados de la vieja que explotó.
A algunos los ahogaría en un barranco. A otros los torturaría con golpes en la cabeza con una pelota de fútbol. A los demás los amarraría bajo el sol al lado de un naranjo.
Los vería morir, feliz.
Aquí parece que todos los niños son iguales. Más o menos como los personajes de Los Cachorros.
Y usted, veo, paciencia no tiene, se le acabó hace rato, cuando naciste la vida ya se iba.
Era tan gorda, mamá, que explotó.
Explotó por dentro y de las orejas le rebalsó grasa y bilis.
Los niños agarraron sus intestinos (repartidos en el jardín) y con ellos hicieron salta cuerdas para jugar un rato. En la cara les rebotaba sangre y se morían de la risa.
No me caían bien los niños de mi pueblo. A todos los ahorcaría con los intestinos sangrados de la vieja que explotó.
A algunos los ahogaría en un barranco. A otros los torturaría con golpes en la cabeza con una pelota de fútbol. A los demás los amarraría bajo el sol al lado de un naranjo.
Los vería morir, feliz.
Aquí parece que todos los niños son iguales. Más o menos como los personajes de Los Cachorros.
Y usted, veo, paciencia no tiene, se le acabó hace rato, cuando naciste la vida ya se iba.
June Hymn
Aquí te dejo unas palabras para que las leás todas las mañanas.
Imaginá que escribo sobre tu pecho.
Que vuelvo a contar nuestra historia alrededor de tu ombligo.
La vez que nos abrazamos fuerte en el Liffey.
La vez que aún y con flema sentiste el sabor de mi saliva.
La vez que el calor no nos dejó dormir en mi habitación alquilada.
Me muevo a tu espalda y hay tanto espacio, se confunden las palabras y comienzo a repetirme.
La vez que nos abrazamos frente al Lempa.
La vez que hasta con diarrea me limpiaste.
La vez que el frío no nos dejó dormir en mi habitación alquilada.
Hay tanto que contar y se me acaban el tiempo y el espacio. Por lo pronto te dejo esto. Luego, tal vez encuentre el momento de escribirte una carta, una postal.
Por ahora esto (y lo que vas a pelear por leer en el espejo) es suficiente.
Más que suficiente.
Imaginá que escribo sobre tu pecho.
Que vuelvo a contar nuestra historia alrededor de tu ombligo.
La vez que nos abrazamos fuerte en el Liffey.
La vez que aún y con flema sentiste el sabor de mi saliva.
La vez que el calor no nos dejó dormir en mi habitación alquilada.
Me muevo a tu espalda y hay tanto espacio, se confunden las palabras y comienzo a repetirme.
La vez que nos abrazamos frente al Lempa.
La vez que hasta con diarrea me limpiaste.
La vez que el frío no nos dejó dormir en mi habitación alquilada.
Hay tanto que contar y se me acaban el tiempo y el espacio. Por lo pronto te dejo esto. Luego, tal vez encuentre el momento de escribirte una carta, una postal.
Por ahora esto (y lo que vas a pelear por leer en el espejo) es suficiente.
Más que suficiente.
Los textos del lago (x)
Es hora de la decisión final. De esto depende todo. Abrí la boca y pronunciá palabra. Ya es necesario que el hielo se rompa y el avión despegue o el tren parta o el barco zarpe o el escritor escriba.
Hace bastante que comenzaron las deliberaciones. Parece que el tiempo pasa más rápido con la presión en la espalda.
No hay tiempo para masajes ni caricias.
No hay tiempo para consultas.
En 10 segundos sucederá todo y puede o no salir bien.
Apuesto que ya te están temblando las piernas. Estoy seguro de que ya no podés ni escribir.
(xi)
Si es que ya le he dicho que la espalda me duele de tanto agacharme a besarle los pies. Ya le he dicho que se los comience a lavar bien.
Que esta es la última vez que le mastico los callos o le huelo las heridas entre los dedos.
Me he acostumbrado a ese olor. Ahora parece gustarme.
Pero quiero poder volver a besarle los labios. A él no le gusta el olor de mi boca después de sus pies.
Así que me toca amontonarme a su talón de Aquiles y que la fetidez de su planta se me meta profunda en la nariz. El único líquido disponible para mí es el que sale de sus burbujas infectadas. Cómo me gustaría probar de nuevo su saliva con halitosis.
Pero estoy castigada, esto es lo que merezco, no tengo remedio.
Mi espalda se me irá doblando hasta que lo único que mis ojos conozcan sean sus pies.
Y eso estará bien. Eso estará muy bien.
Hace bastante que comenzaron las deliberaciones. Parece que el tiempo pasa más rápido con la presión en la espalda.
No hay tiempo para masajes ni caricias.
No hay tiempo para consultas.
En 10 segundos sucederá todo y puede o no salir bien.
Apuesto que ya te están temblando las piernas. Estoy seguro de que ya no podés ni escribir.
(xi)
Si es que ya le he dicho que la espalda me duele de tanto agacharme a besarle los pies. Ya le he dicho que se los comience a lavar bien.
Que esta es la última vez que le mastico los callos o le huelo las heridas entre los dedos.
Me he acostumbrado a ese olor. Ahora parece gustarme.
Pero quiero poder volver a besarle los labios. A él no le gusta el olor de mi boca después de sus pies.
Así que me toca amontonarme a su talón de Aquiles y que la fetidez de su planta se me meta profunda en la nariz. El único líquido disponible para mí es el que sale de sus burbujas infectadas. Cómo me gustaría probar de nuevo su saliva con halitosis.
Pero estoy castigada, esto es lo que merezco, no tengo remedio.
Mi espalda se me irá doblando hasta que lo único que mis ojos conozcan sean sus pies.
Y eso estará bien. Eso estará muy bien.
En el pecho
Me crié con las palabras de mi mamá y los silencios de mi papá.
Un montón de hombres me enseñaron a escribir.
A calcar, a dibujar y a bailar.
Me hicieron coreografías que yo seguía con dificultad. Me obligaron a una ortografía impecable.
Todos esos hombres decían ser mi familia.
Tíos, primos, primos en segundo y tercer grado.
De sus voces aprendí a moldear la mía.
Con sus palabras aprendí a escribir mi nombre.
Todos, menos uno, eran los hombres de mi vida.
Ese decidió morirse antes de que mi boca se abriera o mis manos apretaran con fuerza las tetas de las mujeres.
Él decidió enterrarse como una avestruz entierra su cabeza.
No se si fue por vergüenza.
Pero así fue.
Tengo un montón de un montón de hombres metidos en el cuerpo.
De mi papá solo el pene y las gotas de semen que rebotan y se enduran y encostran en los pelos de mi pecho.
Un montón de hombres me enseñaron a escribir.
A calcar, a dibujar y a bailar.
Me hicieron coreografías que yo seguía con dificultad. Me obligaron a una ortografía impecable.
Todos esos hombres decían ser mi familia.
Tíos, primos, primos en segundo y tercer grado.
De sus voces aprendí a moldear la mía.
Con sus palabras aprendí a escribir mi nombre.
Todos, menos uno, eran los hombres de mi vida.
Ese decidió morirse antes de que mi boca se abriera o mis manos apretaran con fuerza las tetas de las mujeres.
Él decidió enterrarse como una avestruz entierra su cabeza.
No se si fue por vergüenza.
Pero así fue.
Tengo un montón de un montón de hombres metidos en el cuerpo.
De mi papá solo el pene y las gotas de semen que rebotan y se enduran y encostran en los pelos de mi pecho.
El lago
El lago cambia de color según el cielo. No se si el lago tiene color propio. Desde aquí escucho el bote moverse con mis manos. Puedo saborear el agua con mis orejas, que se llenan de papilas gustativas que se inflan con el frío que se excitan con el sabor. Que se acomodan para percibir el sabor del sonido del agua.
Puedo tocar el ruido de las olas. De estas olas tan altas y que están tan lejos. Al abrazar el sol en esta isla se me enreda la lengua al cantar canciones bíblicas.
Le pongo música a Lamentaciones.
Le hago una sinfonía al Génesis.
Y vuelvo a golpear mi pecho como lo hacía cuando estaba pequeño, pío y pequeño.
Lago poderoso me ha convertido en creyente. Lago poderoso que me encierra y me ata con una camisa de fuerzas tejida con montañas y estrellas.
Para siempre reinaré en el reino del absurdo, gracias al lago y a la palabra sabia de Nuestro Señor Jesucristo.
Comenzaré a escribir en idiomas que desconozco. Lenguas muertas y raras que voy a sacar del fondo del lago y voy a untar con el lodo que arrastra la marea.
Puedo tocar el ruido de las olas. De estas olas tan altas y que están tan lejos. Al abrazar el sol en esta isla se me enreda la lengua al cantar canciones bíblicas.
Le pongo música a Lamentaciones.
Le hago una sinfonía al Génesis.
Y vuelvo a golpear mi pecho como lo hacía cuando estaba pequeño, pío y pequeño.
Lago poderoso me ha convertido en creyente. Lago poderoso que me encierra y me ata con una camisa de fuerzas tejida con montañas y estrellas.
Para siempre reinaré en el reino del absurdo, gracias al lago y a la palabra sabia de Nuestro Señor Jesucristo.
Comenzaré a escribir en idiomas que desconozco. Lenguas muertas y raras que voy a sacar del fondo del lago y voy a untar con el lodo que arrastra la marea.
Mis vestidos
Mis vestidos los voy a construir de hojas en blanco y quiero que cien escritores nóveles narren sobre mí un montón de historias de fronteras, de manteles, de sexo y de café.
Voy a caminar por la ciudad y voy a dejar que la gente me lea, en el bus me van a levantar las capas de mi falda hasta llegar al final emocionante en el centro de mi fustán.
Me voy a echar en las bancas de los parques y ahí los niños distraídos van a aprender a leer.
Mi armario, una enciclopedia, y para los analfabetos vamos a contratar a lectores que van a dramatizar las historias en las tiendas, en el atrio después de misa. Mis vestidos van a pesar toneladas con el peso y la importancia de la literatura salvadoreña.
Cuando esté desnuda me voy a sentir completamente insignificante. Se me va a callar la voz y a enrollar la lengua. Mi marido me va a preguntar qué me pasa y voy a responder con silencio. Solo vestida voy a tener algo que contar.
Voy a caminar por la ciudad y voy a dejar que la gente me lea, en el bus me van a levantar las capas de mi falda hasta llegar al final emocionante en el centro de mi fustán.
Me voy a echar en las bancas de los parques y ahí los niños distraídos van a aprender a leer.
Mi armario, una enciclopedia, y para los analfabetos vamos a contratar a lectores que van a dramatizar las historias en las tiendas, en el atrio después de misa. Mis vestidos van a pesar toneladas con el peso y la importancia de la literatura salvadoreña.
Cuando esté desnuda me voy a sentir completamente insignificante. Se me va a callar la voz y a enrollar la lengua. Mi marido me va a preguntar qué me pasa y voy a responder con silencio. Solo vestida voy a tener algo que contar.
martes, 8 de noviembre de 2011
Los textos del lago
(vii)
Detrás de la cortina está escondida la niña, que le tiene miedo a la cucharona de madera de la muchacha. Ya le dije yo que no le pegue tan fuerte, que solo medio la toque, pero la niña ya tiene moradas las nalgas, las piernas y la espalda.
Así me criaron a mí, a golpes. Comiendo del suelo usando las tortillas como cuchara. Una vez a la semana pollo, y no del bueno.
Esta niña suerte tiene. Nosotros ni cortinas teníamos.
Yo no me podía esconder.
(viii)
Los recuerdos con vos se me hacen pequeños, cuando pienso en tu cara me parece del tamaño de un maní. No es que ahora seás insignificante, sino que los años son como kilómetros y desde aquí solo veo un espacio borroso en el que tu cuerpo debería estar. No hay mucho que descifrar. Ahora solo sos una pequeña parte de mi memoria. Compartimentos enteros antes dedicados a vos ahora los lleno con café, con el vecino, con un montón de ron.
Cómo quisiera recordarte mejor.
(ix)
Te voy a llevar lejos, te voy a enseñar ciudades que llevan tu nombre. Vamos a cazar ratones y los vamos a alimentar a gatos callejeros. Vamos a disfrutar el espectáculo carnívoro. Hace tanto que nuestros dientes se volvieron débiles, como de cartón o durapax. He tratado de morder tu pezón sin éxito. Has tratado de lastimar mi glande pero tus molares son de aserrín.
La vida nos ha hecho débiles, se nos ha ido cayendo la fuerza de las manos. Nuestros abrazos ahora son de peluche, nuestros besos a distancia.
Nuestras caras son delgadas, estructuras óseas cubiertas de una fina capa de carne. Dentro de poco vamos a desmayarnos, vos orinando aire, yo lavando mis pómulos hundidos. En el baño nos van a encontrar, nuestras manos intentando en vano encontrarse.
Tanta hambre desperdiciada. Tanta, tanta.
Detrás de la cortina está escondida la niña, que le tiene miedo a la cucharona de madera de la muchacha. Ya le dije yo que no le pegue tan fuerte, que solo medio la toque, pero la niña ya tiene moradas las nalgas, las piernas y la espalda.
Así me criaron a mí, a golpes. Comiendo del suelo usando las tortillas como cuchara. Una vez a la semana pollo, y no del bueno.
Esta niña suerte tiene. Nosotros ni cortinas teníamos.
Yo no me podía esconder.
(viii)
Los recuerdos con vos se me hacen pequeños, cuando pienso en tu cara me parece del tamaño de un maní. No es que ahora seás insignificante, sino que los años son como kilómetros y desde aquí solo veo un espacio borroso en el que tu cuerpo debería estar. No hay mucho que descifrar. Ahora solo sos una pequeña parte de mi memoria. Compartimentos enteros antes dedicados a vos ahora los lleno con café, con el vecino, con un montón de ron.
Cómo quisiera recordarte mejor.
(ix)
Te voy a llevar lejos, te voy a enseñar ciudades que llevan tu nombre. Vamos a cazar ratones y los vamos a alimentar a gatos callejeros. Vamos a disfrutar el espectáculo carnívoro. Hace tanto que nuestros dientes se volvieron débiles, como de cartón o durapax. He tratado de morder tu pezón sin éxito. Has tratado de lastimar mi glande pero tus molares son de aserrín.
La vida nos ha hecho débiles, se nos ha ido cayendo la fuerza de las manos. Nuestros abrazos ahora son de peluche, nuestros besos a distancia.
Nuestras caras son delgadas, estructuras óseas cubiertas de una fina capa de carne. Dentro de poco vamos a desmayarnos, vos orinando aire, yo lavando mis pómulos hundidos. En el baño nos van a encontrar, nuestras manos intentando en vano encontrarse.
Tanta hambre desperdiciada. Tanta, tanta.
Los textos del lago (vi)
No hay paso. Estamos atrapados. Me duelen mis pies y tengo ganas de ir al baño. Me dan ganas de acompañar a la niña que llora en el asiento del frente.
-Abrazame, tengo frío.
Te abrazo pero yo también tengo frío. No hay nadie que nos explique. El conductor está fumando y orinando a 10 metros del autobús. O al menos eso suponemos.
-Esto está tan oscuro.
No hay carretera, solo polvo. Y hasta aquí escuchamos los cantos indígenas. Te digo que quizás estamos muertos, algún accidente o algo así.
-Como aquella película, con la niebla.
Nos quedamos callados, como si muertos, un buen rato. Todo el bus en silencio. La niña se quedó dormida, y nosotros hacemos lo mismo.
Cuando despertamos todavía es de noche, y seguimos ahí.
-Abrazame, tengo frío.
Te abrazo pero yo también tengo frío. No hay nadie que nos explique. El conductor está fumando y orinando a 10 metros del autobús. O al menos eso suponemos.
-Esto está tan oscuro.
No hay carretera, solo polvo. Y hasta aquí escuchamos los cantos indígenas. Te digo que quizás estamos muertos, algún accidente o algo así.
-Como aquella película, con la niebla.
Nos quedamos callados, como si muertos, un buen rato. Todo el bus en silencio. La niña se quedó dormida, y nosotros hacemos lo mismo.
Cuando despertamos todavía es de noche, y seguimos ahí.
We all go back to where we belong
Hace ratos estoy solo. Me hace compañía una música suave, que flota como tinta traslúcida a unos milímetros del papel. Abrazo fuerte la soledad, como si fuera lo único que me queda, y apoyo mi cabeza en mi almohada mientras escribo.
Cubro mis ojos, hago siestas de horas, consumo cervezas amargas y aprendo a tocar el charango.
Lleno el silencio de estos días con un monólogo interior hermoso, construido con párrafos que al tocarlos son tan suaves como una oveja del altiplano.
Quiero ver tu cara por minuto y medio, sin interrupción.
Quiero que sonrías a mi cara como si mis ojos fueran lentes de cámara. Quiero tomarte fotos con dos cámaras que simulen ser mis ojos.
Quiero recordar la arruga de tu frente: la recuerdo tan bella y profunda.
Cubro mis ojos, hago siestas de horas, consumo cervezas amargas y aprendo a tocar el charango.
Lleno el silencio de estos días con un monólogo interior hermoso, construido con párrafos que al tocarlos son tan suaves como una oveja del altiplano.
Quiero ver tu cara por minuto y medio, sin interrupción.
Quiero que sonrías a mi cara como si mis ojos fueran lentes de cámara. Quiero tomarte fotos con dos cámaras que simulen ser mis ojos.
Quiero recordar la arruga de tu frente: la recuerdo tan bella y profunda.
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