Si seguís viviendo en Chihuaha contame, así te voy a visitar. Agarro bus y cruzo las fronteras. Me pongo en el parque a esperar que pasés con los globos o con las piñatas o con los dulces o con lo que sea que vendés ahora. Tomaste un curso de fotografía y te pusiste a tomar fotos instagramosas a la gente por la plaza y después: vea, las quiere impresas, como en Polaroid. Acercate a mí como incrédulo de que estoy ahí pero no llorés: ya no estamos para esas cosas. Si seguís viviendo en Chihuahua, avisame, así te voy a visitar; yo ya no tengo nada que hacer aquí.
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viernes, 7 de junio de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
Tres tazas de café y una canción
Tráigame un poco del pastel de zanahoria y también un poco de café. Platiquemos aquí mientras mascamos las migajas y mientras le toco los labios con el oído. Bebamos agua, para eso está hecha. Solucionemos el conflicto del mundo, porque para eso nacimos. Besemos la mesa y arruguemos los manteles con los dientes como lo hacen los perros. Planeemos viajes, dibujemos estrategias. Ríamos y gritemos nuestros nombres al mesero, a nuestra cuenta, a la cuenta de la mesa de a la par. Parémonos aquí, en medio del bullicio y cantemos una canción de Vicente Fernández. Pidamos ahora otro café y unos pasteles de almendra. Almendra dura, vieja, pero rica, creíble. Aplastemos latas de Coca-Cola y leamos ediciones viejas de Vanidades mientras nuestros esposos recogen las basuras. ¡Soltemos carcajadas, risas del buen vivir, de estos cafés con estilo europeo que pueblan nuestras calles renovadas! Hablemos de La Habana Vieja y la Vieja París, el café del centro y croissant con chocolate. ¡Ja, ja, ja! En francés, por qué no, para que no nos entienda nadie. Solo nosotros y Francia hablamos francés. ¿El último? ¡Sí, el último! Bebamos café como si fuera cerveza y disfrutemos del tetelque labio y del dulce pan dulce y ahoguémonos en Splenda. ¡Bienvenidos todos! Los estábamos esperando. Hagamos de esta mesa nuestra trinchera y desde aquí disparemos agudas críticas para el político de turno y veamos las nalgas redondas del mesero.
Tres tazas de café, tres pasteles y al final: una canción. We want to break free, sí, como que no. Para eso estamos aquí, para eso el estampado, la risa y el beso que nos damos al despedir. God knows!
Tres tazas de café, tres pasteles y al final: una canción. We want to break free, sí, como que no. Para eso estamos aquí, para eso el estampado, la risa y el beso que nos damos al despedir. God knows!
Dejame escribir un poquito antes de dormirnos quiero encontrar la forma perfecta de contar cómo nos conocimos...dejame el personaje, dejame describirlo, contarle la vida a la vida de las otras personas y que de esa vida surja la duda, borrar las aplicaciones y seguir escribiendo...Dejame ser sincero una vez, por una vez, y decirte que no tengo ganas de dormirme porque mañana te vas y es tarde y si no duermo el tiempo dura más. Dormite, no digás nada; abrazá la almohada como si fuera pistola y sentite seguro, en ciudad ajena. Dejame escibir un poquito más y alcanzar el lapicero y la libreta en blanco y pretender que soy Joyce con chaqueta blanca y que brille el papel y que piense yo, que escribo, que escribo como la gente se imagina que escribe alguien como yo. Dejame contar los pelos de tu espalda y dejame describirlos, contarlos, ocuparlos como tinta o como tintero. Dejame abrazarte lento, despacio, pero en el papel, no en la cama, porque la cama la siento lejos, en otro país, con otras sábanas, descubierta del olor y de la pimienta que cae en los genitales.
Dejame dormir al otro lado, en la otra cama de estas camas alquiladas y no digás nada, no me expliqués. Tengo ganas de una cerveza y escribir con cigarro, las palabras construidas con fuego, que se consuman en el aire y que la alarma se encienda y despierte a todos y tengamos que correr a la salida, hablar fumando,
como en aquella película, en las pijamas, con el frío, con el vaho.
Dejame dormir al otro lado, en la otra cama de estas camas alquiladas y no digás nada, no me expliqués. Tengo ganas de una cerveza y escribir con cigarro, las palabras construidas con fuego, que se consuman en el aire y que la alarma se encienda y despierte a todos y tengamos que correr a la salida, hablar fumando,
como en aquella película, en las pijamas, con el frío, con el vaho.
Se le abre la camisa cuando levanta los brazos para bostezar y dice: "Dios guarde qué cansado estoy me levanté a las cinco de la mañana". Se le siente olor a cigarro y a café cuando dice "y entonces pasé por aquella calle con la gente que vendía mangos y me dieron ganas de mango". Se le ve la placa de los dientes cuando sonríe fuerte diciendo "y entonces vi a una señora con unas patas bien grandes y vendiendo jugos". Se le notan los colochos ausentes cuando "y me puse a subir más rápido y dije mejor agarro un bus". Se le abren los botones de la camisa a la altura de la panza cuando se estira de nuevo y le veo pelos y entonces "y vieras todo sudado pero bien, contento, vos, de volver". Se da la vuelta y le veo el calzoncillo, el elástico del boxer gastado y "pero bueno aquí hay montón que hacer". Se le ve de espalda baja y de espalda encorvada cuando me dice "cóncavo y convexo son dos cosas diferentes verdad"...
Y entonces me da risa y le doy un sorbo al café y me cierro los botones de la camisa. No se da cuenta. Él nunca se va a dar cuenta y la pantalla sigue vibrando, estropeada.
Y entonces me da risa y le doy un sorbo al café y me cierro los botones de la camisa. No se da cuenta. Él nunca se va a dar cuenta y la pantalla sigue vibrando, estropeada.
miércoles, 5 de junio de 2013
Hola, de nuevo
Me hacía falta verte respirar tranquilo. Como que hay aire para tu nariz y para tus pulmones. Como que si los árboles no se han caído y en el parque no solo queda la pista para correr y los gordos que damos vueltas y vueltas renunciando al agua. Como si la valla de la cerveza no me dice que sería más feliz con unas botonetas en la mano y una Coca-Cola en otra. Como si su pelo largo no solo fuera un truco para despistar. Me pongo lentes de sol absurdos y sigo el camino hacia la casa. En la casa solo me espera el mal olor de su última diarrea y el vómito de sangre. Lo abrazo y le digo que ya volví y que ya se le va a bajar la fiebre. Pienso en la película y en la almohada blanca y me dan ganas de sumergirle la cara en ella. O sumergirle mis manos en ella. Y de actualizar mi estado a "soltero". Te has tardado un montón en llegar al silencio y seguís hablando, incoherente. Dejá de hablar y dejá de decir tantas tonterías.
Vos nunca conociste ni vas a conocer la nieve.
Vos nunca conociste ni vas a conocer la nieve.
martes, 4 de junio de 2013
Hablemos de estar solos, vos, confesémonos que así queremos estar.
Vos te tirás un pedo y yo me pongo a llorar.
Hablemos también de las cartas, del pecado; del pecado capital y del capital que nos queda para invertir en el negocito que montamos juntos. Viene la señora, nos pide fiados, nosotros, como buenas personas de Szechuan, se lo damos y Bertolt (tan guapísimo él, verdad, en la portada y en la contraportada) nos escribe un buen voice over que nos describa lindos, guapos sin pensar, con abracadabra como vocabulario y vocalización de vaca lechera, y mú y muá, dame un beso cariño ya es tarde: y en el aceite las pupusas saltan con el queso que se les sale y el frijol en tu diente y me da risa y quiero llorar.
Vos te tirás un pedo y yo me pongo a llorar.
Hablemos también de las cartas, del pecado; del pecado capital y del capital que nos queda para invertir en el negocito que montamos juntos. Viene la señora, nos pide fiados, nosotros, como buenas personas de Szechuan, se lo damos y Bertolt (tan guapísimo él, verdad, en la portada y en la contraportada) nos escribe un buen voice over que nos describa lindos, guapos sin pensar, con abracadabra como vocabulario y vocalización de vaca lechera, y mú y muá, dame un beso cariño ya es tarde: y en el aceite las pupusas saltan con el queso que se les sale y el frijol en tu diente y me da risa y quiero llorar.
Profeso mi elección a viva voz y le digo al de la urna: sí, voté por él. Nos vamos a la playa de pic-nic con chorizo y galleta Diana y nos abrazamos entre las piedras y yo te digo:
-Todo esto me suena a Desde aquí a la Eternidad, pero con tinte izquierdoso
Y entonces nos anuncian por la radio que se están contando los votos y vos sonreís con la placa dorada y yo te beso con olor a Pilsener y somos felices, electoralmente hablando.
-Todo esto me suena a Desde aquí a la Eternidad, pero con tinte izquierdoso
Y entonces nos anuncian por la radio que se están contando los votos y vos sonreís con la placa dorada y yo te beso con olor a Pilsener y somos felices, electoralmente hablando.
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